Tratamiento con hilos tensores coreanos

Un tipo de tratamiento que puede mejorar de forma notable la piel del rosto y el cuello los hilos tensores coreanos representan una opción sin cirugía y con resultado inmediato que es hoy uno de los más revolucionarios dentro de la medicina estética.

Con los hilos tensores coreanos puede corregirse la flacidez del rostro y también de la zona del cuello de una manera rápida e indolora, sin largos post-operatorios como los que requería el lifting tradicional y otorgando la posibilidad de volver a tener una piel tonificada, natural y saludable.

Se trata de un sistema no invasivo y a pesar que los hilos tensores lleva años utilizándose en la medicina estética lo novedoso es que en esta nueva propuesta el material es totalmente biológico y reabsorbible, con una estructura que no es lisa sino que está formada por nudos y que se sujetan a la grasa como una manera de anclarlos naturalmente y en ocasiones es necesario un punto adicional es alguna zona no visible.


Los hilos coreanos se colocan a diferentes niveles siendo todos de igual diámetro y sus funciones naturales es aportar firmeza y estimular el proceso natural de producción de colágeno que necesita la piel para mantenerse joven y tersa, pero también elevan las cejas, mejoran el problema del doble mentón, disminuyen las arrugas de la frente y brindan simetría al rostro.

La polidioxanona, material del que están hechos los hilos tensores es también el mismo que se utiliza para cirugías oftalmológicas y cardíacas utilizados porque favorecen la cohesión de las células y se reabsorben con el paso del tiempo.

La implantación de estos micro hilos tensores forma una especie de red que actúa como soporte de los tejidos y produce instantáneamente un efecto reafirmante, sin necesidad de puntos ni incisiones y por ello es una de las técnicas más fáciles de aplicar en la actualidad solo utilizando anestesia local y sin dejar marcas.

Los efectos beneficiosos del tratamiento alcanzan su plenitud en un par de meses después de haber sido colocados y su duración puede ser de hasta unos dieciocho meses, siempre dependiendo de las características y el tipo de piel del paciente, siendo indicados para los casos de una flacidez moderada.

Una vez que el efecto tensor desaparece el tratamiento puede repetirse ya que no adiciona volumen a la piel, no produce efectos colaterales siendo posible realizar sesiones adicionales para reforzar los resultados obtenidos.

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