Tratamiento del acné con luz azul


El acné es un problema frecuente en los adolescentes, pero en la actualidad existen muchos adultos que también lo padecen.

Las bacterias que se acumulan en los poros los obstruyen y llenan de sebo, un lugar ideal para el desarrollo de la bacteria denominada como P. Acnes responsable directa de la aparición del acné.

Pomadas y medicamentos específicos son utilizados para limpiar la piel y tratar de controlar o eliminar definitivamente este problema, algo que no siempre es posible ya que muchas pieles se acostumbran al uso frecuente de estos preparados y se torna inmune a ellos dejando de ser eficaces para curar el acné.

Por ello, en la actualidad se está utilizando con muy buenos resultados la terapia de la luz azul, un tratamiento suave, no invasivo que se aplica como complemento de otro tratamiento principal.

La terapia con luz azul se utilizar para tratar tanto el acné leve como moderado y puede ser aplicad sola o con una solución tópica para ayudar en la fotosensibilidad de la piel.

Se trata de un procedimiento sencillo y que no lleva demasiado tiempo por sesión donde la fuente de luz es colocada muy próxima al rostro durante aproximadamente media hora, no produciendo dolor ni molestia alguna.

Es una terapia ambulatoria que no necesita de anestesia ni demasiados cuidados luego de cada sesión.

Los dermatólogos recomiendan realizar sesiones hasta que el acné comienza a desaparecer, algo que depende de cada paciente, pero generalmente en un mes ya pueden verse los resultados, a pesar que todo tratamiento para curar el acné será exitoso en función del tiempo ya que las mejorías se dan de forma progresiva y no inmediata.

El tiempo es uno de los mejores amigos del tratamiento con luz azul, ya que se ha comprobado que los procedimientos rápidos no dan buenos resultados y en poco tiempo el acné aparece nuevamente.

La luz azul suele utilizarse conjuntamente con otros procedimientos como la exfoliación que desprende la capa superior de la piel eliminando las células muertas, la aplicación de productos contra las bacterias ya sean en crema o gel y los antibióticos, que suelen recetarse en algunos casos para eliminar bacterias en los folículos. En estos casos puede usarse un antibiótico tópico o por vía oral.

Cualquier tratamiento para la reducción y cura del acné tendrá más oportunidades de ser exitoso si se lo complementa con la luz azul como mínimo dos veces a la semana, ya que reduce de manera excelente las lesiones en un porcentaje importante.

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